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	<title>Texto &#8211; Spanish</title>
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		<title>Cómo escribir buenos titulares</title>
		<link>https://onmedia.dw.com/spanish/?p=4947</link>
		<pubDate>Thu, 31 Jan 2013 14:22:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Luna Bolivar]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft size-full wp-image-5529" alt="" src="http://onmedia.dw.com/spanish/files/titulares.jpg" width="320" height="214" srcset="https://onmedia.dw.com/spanish/files/titulares.jpg 320w, https://onmedia.dw.com/spanish/files/titulares-300x200.jpg 300w" sizes="(max-width: 320px) 100vw, 320px" />El titular puede decidir sobre la vida o la muerte de un artículo. Como ya decíamos <a href="http://onmedia.dw.com/spanish/?p=2885" target="_blank">en una entrada anterior</a>, no importa que escribas para un medio impreso o digital, que tu entrevista sea exclusiva o el tema de tu reportaje absolutamente fascinante: un mal encabezado hará que muchos no sientan el impulso de cliquear o pasen página sin más.</p>
<p>Ésa es la razón de que los principales periódicos y agencias de noticias dispongan en sus plantillas de especialistas en titular: editores con años de experiencia, encargados con la tarea de redactar la frase perfecta de inicio para cada texto. Sin embargo, lo más probable es que tú -como nosotros- tengas que enfrentarte en solitario a los titulares de tus historias. ¿Cómo hacerlo? Te damos algunas pistas.<span id="more-4947"></span></p>
<p><strong>Claro y conciso</strong></p>
<p>Para empezar, los titulares tienen que ir al grano y el lector debe sacar de ellos una idea en claro. O, como suele decir un compañero: ¡que sean “cortos y pegadizos”! La manera más sencilla de lograr esto es crear titulares reduciendo el tema a su esencia básica y priorizando las frases activas sobre las pasivas. Los verbos ganan así en fuerza y el titular en atractivo. A veces basta con acortar una frase y transformarla en activa para obtener un resultado visiblemente mejor.</p>
<p><strong>Punto de partida, el titular</strong></p>
<p>Es común que el titular exista antes que el texto. Éste puede redactarse junto con la entradilla, una idea nada desdeñable si se tiene en cuenta lo importante que es que ambos elementos concuerden y encajen bien el uno con el otro.</p>
<p>Empezar por el titular ofrece además otras dos ventajas. Primero, marca la dirección a seguir: concreta en una frase aquello que quieres decir, indica dónde va estar situado el foco de tu artículo. También es una ayuda útil a la hora de dar el salto y ponerse a redactar. Si has localizado la información básica desde el inicio, escribir te resultará mucho más fácil.</p>
<p><strong>El titular como método para atraer al lector</strong></p>
<p>Incluso en medios serios con estrictas guías de estilo se leen titulares que recurren al lenguaje coloquial o incluyen abreviaturas y juegos de palabras. Si te decides a usar alguno de estos recursos, recuerda que es importante que el lector no se vea obligado a pensar demasiado para entender lo que quieres decir. Sé creativo, pero no pierdas la perspectiva.</p>
<p>Los periódicos tabloides son famosos por atraer al lector a través de sus encabezados. El sensacionalismo se ha apropiado de este método hasta el punto que ya es lo que se espera de él. Pero esta forma de titular difiere en muchas ocasiones de lo expuesto en los manuales del buen periodismo, así que ten cuidado con los experimentos. No olvides que una sola frase puede poner a tu redacción en graves apuros si difama o es ofensiva.</p>
<p>Un modo menos arriesgado y más profesional de llamar la atención del público es titulando con una cita de alguno de tus protagonistas. En caso de optar por esta posibilidad, elige una manifestación interesante o que despierte curiosidad y ponla siempre entre comillas.</p>
<p><strong>Para terminar, un par de cosas técnicas</strong></p>
<p>Es muy probable que el medio para el que trabajas haya establecido un máximo de caracteres hasta los que se pueden extender los titulares. Una cifra habitual suele ser de 50 a 60. Si no la conoces, es mejor que te informes antes de idear un titular genial que después sea demasiado largo. Restricciones de este tipo limitan tu margen de acción, pero aseguran la concisión.</p>
<p>Muchos portales –y periódicos que vierten sus contenidos en la Red- han de incluir palabras clave en sus titulares para que buscadores como Google encuentren el contenido. Eso significa que si estás escribiendo sobre la violencia resultante de la lucha contra el narcotráfico en México, tu artículo tendrá que ir precedido de una frase que contenga al menos los términos “narcotráfico” y “México”. También esto te resta libertad pero te obliga a ser claro.</p>
<p>Para terminar, nunca repitas en el encabezado la última frase del texto. Eso podría confundir al lector y no es ése el efecto que buscamos. Y nunca viene mal preguntar a los compañeros: tal vez ellos tengan una buena idea que haga aumentar las ganas de leerte o te pueden llamar la atención sobre posibles variantes, mejoras o malentendidos.</p>
<p><a href="https://twitter.com/andreleslie" target="_blank">André Leslie</a><br />
Traducción: <a href="https://twitter.com/lunabol" target="_blank">Luna Bolívar</a><br />
Foto: <a href="http://www.flickr.com/photos/paul_lowry/3798946304/sizes/n/" target="_blank">Flickr CC Paul Lowry</a></p>
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		<title>Redactar no es sencillo, pero puede ser más fácil</title>
		<link>https://onmedia.dw.com/spanish/?p=2885</link>
		<comments>https://onmedia.dw.com/spanish/?p=2885#respond</comments>
		<pubDate>Tue, 08 Nov 2011 14:43:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Luna Bolivar]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://onmedia.dw.com/spanish/files/sopa-de-letras-300x200.jpg" rel="lightbox[2885]"><img class="alignleft size-full wp-image-2903" alt="" src="http://onmedia.dw.com/spanish/files/sopa-de-letras-300x200.jpg" width="300" height="200" /></a>A escribir se aprende. ¿Pero también a redactar? Como todas las artes, la redacción requiere una dosis de técnica y otra de talento: construir una historia comprensible, amena y a la vez instructiva no es una tarea sencilla.</p>
<p>Pero, por suerte, la técnica se adquiere y el talento se pule. Corrigiendo los textos de otros compañeros y, según dice, los suyos propios, la periodista y colaboradora de DW Akademie <a href="https://twitter.com/lunabol" target="_blank">Luna Bolívar</a> ha recopilado algunas ideas. De ellas surgen los consejos que nos presenta a continuación.<span id="more-2885"></span></p>
<blockquote><p><strong>Primero, entiende de lo que escribes</strong></p>
<p>Parece una obviedad, pero muchos redactores, sobre todo en la frenética actividad del periodismo diario, se lanzan al texto con un conocimiento muy superficial del tema. Nunca creas que no se nota.</p>
<p>Pararse a comprender merece la pena. A veces no es mucho el tiempo que lleva y casi siempre se recupera a la hora de escribir. Recuerdo que cuando empezaron a negociarse los primeros paquetes de rescate del euro anduve buscando por cuanta agencia y prensa cayó en mis manos una descripción clara de su funcionamiento. Todos repetían mismas frases estándar llenas de tecnicismos: garantías, bonos, etc. Seguramente ni siquiera quien las había escrito las entendía. Bastó una corta llamada a un instituto de economía y el reconocimiento de que el ámbito no era mi fuerte para recibir una explicación comprensible que incluir en mi nota. Y esto me lleva al segundo punto.</p>
<p><strong>Pregunta, ¡eres periodista!</strong></p>
<p>“He oído que en los Mares del Sur hay una tribu que cada noche le canta a la Luna después de comerse mirando al norte tres huevos de tortuga olivácea. Pero tú, que eres periodista, ya lo sabrás, ¿no?”. Pues no. Un periodista ha de estar informado, al tanto de lo que pasa porque sólo así descubre noticias interesantes. Pero un periodista no tiene que saberlo TODO. No es una enciclopedia con patas: es una persona que domina el oficio de dirigirse en cada momento al mejor experto en cada cosa.</p>
<p>Usa la imaginación a la hora de buscar fuentes, no te quedes en los viejos conocidos. Investiga, lee: gracias a Internet es muy fácil. Leyendo e investigando surgen posibles interlocutores y dudas. Prepara buenas preguntas, y hazlas. Que no te asuste mostrar desconocimiento. Sé capaz de reconocer ante el espejo de la vanidad periodística que con el título de esta profesión no regalan el carné de genio.</p>
<p><a href="http://onmedia.dw.com/spanish/files/Bildschirmfoto-540-21.jpg" rel="lightbox[2885]"><img class="aligncenter size-full wp-image-2929" alt="" src="http://onmedia.dw.com/spanish/files/Bildschirmfoto-540-21.jpg" width="520" height="295" srcset="https://onmedia.dw.com/spanish/files/Bildschirmfoto-540-21.jpg 520w, https://onmedia.dw.com/spanish/files/Bildschirmfoto-540-21-300x170.jpg 300w" sizes="(max-width: 520px) 100vw, 520px" /></a></p>
<p><strong>¿Ya sabes qué quieres contar?</strong></p>
<p>Si has investigado, leído, hecho las preguntas adecuadas y entendido la cuestión, habrás zanjado el 50 por ciento del trabajo. Con las ideas claras e información suficiente te resultará muchísimo más fácil enfrentarte a la página en blanco.</p>
<p>Separa los datos importantes de los secundarios y prescindibles porque seguramente tendrás más de los que puedas usar. Hazte esquemas si te ayuda. No te tortures si no los necesitas: yo, por ejemplo, recurro a ellos poquísimas veces. Puedes seguir reglas como las de “preámbulo, desarrollo y conclusión” o “tesis, antítesis y síntesis,” o por mí también romperlas. Fundamental es que sepas qué quieres contar y cómo pretendes hacerlo.</p>
<p><strong>Lo mató un titular</strong></p>
<p>Confieso que soy mala redactora de titulares. Hay gente que tiene un don para eso y yo no lo poseo. Y el titular es importante porque puede decidir entre la vida y la muerte del mejor de los textos. He leído muchos principios acerca de la redacción de titulares y, sinceramente, no me han servido extraordinariamente. Así que, si tu relación con ellos es como la mía, abrupta, te aconsejo que en los momentos de atasco creativo le pidas ayuda a algún compañero que demuestre talento en este campo. Y hazte su amigo, ¡es un ser humano preciado!</p>
<p><strong>Empieza con el pie correcto</strong></p>
<p>La entradilla y las primeras líneas son básicas: incluso si el titular los ha atrapado, aquí aún se pueden perder muchos lectores. Si lo que escribes es una noticia, tendrás poco margen. Pero si estás usando un género más holgado, como por ejemplo el reportaje, ¡sé valiente! ¡Atrévete a innovar! Olvídate de los corsés del cómo y el cuándo y todas las demás 6W, la pirámide invertida y otros anacronismos. Sorprende al lector, llama su atención, engánchalo a tu nota de manera que no se pueda liberar, esta vez hasta el final.</p>
<p>Hace poco leí un artículo en el diario alemán <em>Süddeutsche Zeitung</em>, escrito por un islandés cuyo nombre, me disculparán, no recuerdo (Islandia era este año país invitado en la Feria del Libro de Fráncfort). El autor comenzaba hablando de un humorista británico que había recorrido en taxi una exorbitante distancia por una exorbitante cantidad de dinero, quejándose de que los islandeses no controlaban ni a sus bancos ni a sus volcanes. De ahí pasaba a hablar de la crisis en el país norteño, de los excesos de sus banqueros y de la quiebra de las principales entidades. Sólo más adelante revelaba que el citado cómico había protagonizado la campaña publicitaria de uno de los grandes bancos que cayeron con las turbulencias de 2008. Y en la tercera parte del texto que el motivo de que hubiera tenido que viajar en taxi era el volcán islandés que el año pasado dejó durante días el espacio aéreo europeo fuera de servicio.</p>
<p>Aunque la figura no está elegida al azar – hay que apuntar, además, que el hecho de que el susodicho fuera británico es relevante, porque muchos ingleses habían invertido dinero en Islandia y en torno a la devolución del mismo tras el <em>crash</em> persiste el pleito -, es en realidad prescindible. Pero se reconocerá que si el islandés hubiera comenzado narrando lo desastrosa que fue la crisis financiera para su país, no habría sido lo mismo. Y también esto me lleva a otro asunto.</p>
<p><strong>No lo cuentes todo de una vez</strong></p>
<p>Ya sé que dicen las reglas del periodismo que el qué, quién, cómo, cuándo, dónde y por qué son sagrados. No llamo a que se cometa sacrilegio, pero tampoco hace falta que en las dos primeras frases hayamos contestado a todas estas preguntas. Dale al lector los datos que necesita para seguir el ritmo de la historia a medida que los vaya requiriendo. Si lo dejas demasiados párrafos en la duda, se aburrirá y te abandonará. Pero un poquito de tensión que le anime continuar no está mal. Y, sobre todo si la cuestión es muy técnica, hay que dosificar y abrir entre la información pura y dura espacios para respirar, procesar, descansar, entender. Ahí es donde caben las historias personales: la del paciente afectado si se está hablando de un error en el sistema sanitario.</p>
<p><strong>Y sobre todo, nunca pierdas el hilo</strong></p>
<p>No hay nada más importante a la hora de redactar que no perder el hilo. Que juguemos con los principios originales y la forma en que contamos las cosas no quiere decir que le abramos la puerta a la anarquía. Todo texto necesita una estructura. Sus diferentes partes han de constituir un todo. El paso del dato curioso a la historia que hemos venido a contar, de los hechos al relato personal, ha de ser suave, lógico, formar una cadena cuyos eslabones encajen perfectamente. El camino que se le propone recorrer al lector tiene que estar claro y llevar a un final determinado; el cordel rojo siempre a la vista.</p>
<p><a href="http://onmedia.dw.com/spanish/files/escribir-520.jpg" rel="lightbox[2885]"><img class="aligncenter size-full wp-image-2931" alt="" src="http://onmedia.dw.com/spanish/files/escribir-520.jpg" width="520" height="348" srcset="https://onmedia.dw.com/spanish/files/escribir-520.jpg 520w, https://onmedia.dw.com/spanish/files/escribir-520-300x200.jpg 300w" sizes="(max-width: 520px) 100vw, 520px" /></a></p>
<p><strong>Acerca de los cargos y los números</strong></p>
<p>Hay personas muy sabias que nadie conoce, hay gente sobradamente famosa y otra que ostenta unos cargos de extenuante denominación. Simplifica y prioriza. Si el entrevistado es profesor de macroeconomía en el Instituto de Ciencias Económicas de la Universidad Técnica de dónde sea, es legítimo escribir “explicó el economista de la Universidad de dónde sea, cómo se llame”, ya que su nombre significará para lector menos que su título. Catherin Aston es oficialmente la alta representante de la Unión Europea para los Asuntos Exteriores y la Política de Seguridad, pero su labor puede quedar reducida a la de jefa de la diplomacia comunitaria, y así con otros funcionarios cuyas atribuciones superen el renglón. “Dijo Barack Obama, el presidente de Estados Unidos”, es más que suficiente.</p>
<p>4.954.129 euros pueden ser casi cuatro millones de euros, si son 4.954.129 muertos me parece más ético mencionarlos a todos. Igual que con los cargos, valora la importancia de los números, pero recuerda que por lo general resultan antipáticos. Es decir: cuantos menos mejor y a ser posible no todos seguidos.</p>
<p><strong>Acerca de la palabrería</strong></p>
<p>Los hispanohablantes tendemos mucho al adorno. No es malo, siempre que no se abuse. En mis años conviviendo con la sobriedad germana he aprendido a valorar el “menos es más”. Está bien practicarlo, pero tampoco con éste hay que excederse. En el punto medio se halla, como de costumbre, la virtud. Así que las florituras, por favor, que sirvan al contenido y no sean un fin en sí mismas. Lo que desde luego no hace falta es que le demostremos al lector en cada frase que, además de genios, sabemos escribir bonito.</p>
<p><strong>Punto y final</strong></p>
<p>Igual de relevante que el principio es el final, porque sería una pena defraudar al lector tan cerca de la meta. Evidentemente, queremos que nos vuelva a leer. Pon de nuevo a funcionar tu imaginación a toda máquina.</p>
<p>Se puede acabar con una conclusión, si la cosa está clara; planteando una pregunta, si quedan interrogantes abiertos; resumiendo en pocas palabras lo desarrollado anteriormente, si el tema es enrevesado. Se puede dejar que una cita concluya, resuma o cuestione (conviene activar el radar de buenas frases durante las entrevistas, por si alguna se prestara para empezar o terminar).</p>
<p>Pero en cualquier caso, cuida que tus últimas palabras redondeen y estén en consonancia con la historia. No cierres con cortes radicales: trata de no crear un precipicio al que se caiga todo el que haya llegado hasta aquí. Y si quieres lucirte con el manejo del lenguaje, éste es un buen momento.</p></blockquote>
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		<title>Un ejercicio de control para tus textos web</title>
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		<pubDate>Thu, 27 Oct 2011 13:51:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Luna Bolivar]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[ [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://onmedia.dw.com/spanish/files/24.jpg" rel="lightbox[2679]"><img class="alignleft size-full wp-image-2713" alt="" src="http://onmedia.dw.com/spanish/files/24.jpg" width="300" height="200" /></a>¿Has redactado un texto para la web y no sabes si contiene todo lo que debiera, o si tal vez le sobra algo? A continuación, te presentamos una práctica lista de preguntas que hacerle a tu escrito para comprobar si has pasado por alto alguna cuestión básica. ¡Haz la prueba! <span id="more-2679"></span></p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline">Título</span></strong></p>
<p>&#8211;  ¿Es independiente del contexto: se entiende por sí solo?</p>
<p>&#8211;  ¿Se adapta a todas las vías de reproducción (p. ej. al celular, a los lectores de feeds)?</p>
<p>&#8211;  ¿Contiene palabras clave?</p>
<p>&#8211;  ¿Evita las palabras vacías?</p>
<p>&#8211;  ¿Despierta interés?</p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline">Entradilla</span></strong></p>
<p>&#8211;  ¿Ofrece un adelanto claro del tema del texto?</p>
<p>&#8211;  ¿Despierta interés?</p>
<p>&#8211;  ¿Repite la información que ya se da en el título? (¡No debería!)</p>
<p>&#8211;  ¿Evita los adjetivos que no dicen nada (crítico, masivo, etc.)</p>
<p>&#8211;  ¿Es demasiado críptica?</p>
<p>&#8211;  ¿Plantea una pregunta, una tesis, una contradicción o presenta un prejuicio que posteriormente va a refutarse?</p>
<p>&#8211;  ¿Abusa de los superlativos? (¡No debería!)</p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline">Texto</span></strong></p>
<p>&#8211;  ¿Está estructurado (a ser posible una idea por párrafo), tiene entretítulos?</p>
<p>&#8211;  ¿Su desarrollo narrativo es lógico y dramatúrgicamente sensato?</p>
<p>&#8211;  ¿Dispone de uno o más hilos narrativos (pueden desarrollarse, p. ej., cronológica o espacialmente)?</p>
<p>&#8211;  ¿Has elegido un formato adecuado al contenido (reportaje, artículo de opinión, entrevista…)?</p>
<p>&#8211;  ¿Tienes claro para quién escribes y cuánto sabe tu público ya del tema?</p>
<p>&#8211;  ¿Cuenta el texto con un objetivo argumentativo determinado? (Qué debe haber entendido el lector al final)</p>
<p>&#8211;  ¿Cuenta el texto con un objetivo emocional determinado? (Qué debe sentir el lector al final)</p>
<p>&#8211;  ¿Da a conocer datos nuevos? (Importante si se trata de un texto informativo)</p>
<p>&#8211;  ¿Describe a los protagonistas principales?</p>
<p>&#8211;  ¿Menciona los lugares relevantes?</p>
<p>&#8211;  ¿Evita las alusiones temporales vagas (hoy, mañana, ayer)?</p>
<p>&#8211;  ¿Contiene enlaces que le aporten valor añadido (p. ej. a informes originales, a fuentes interesantes, etc.)?</p>
<p>&#8211;  ¿Son las fuentes de calidad?</p>
<p>&#8211;  ¿Has escogido las citas correctas? ¿Cumplen una función dentro del texto o son sólo superficiales?</p>
<p>&#8211;  ¿Has utilizado los elementos escénicos apropiados?</p>
<p>&#8211;  ¿Qué cosas expones detalladamente y dónde generalizas: describes quizás lo ya conocido con excesiva precisión?</p>
<p>&#8211;  Repasa el texto de nuevo: ¿le sobran palabras?</p>
<p>&#8211;  ¿Has elegido los tipos de frases correctos, o usas demasiadas pasivas e impersonales?</p>
<p><a href="https://twitter.com/steffenleidel" target="_blank">Steffen Leidel</a><br />
Traducción: <a href="https://twitter.com/lunabol" target="_blank">Luna Bolívar</a></p>
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		<title>Seis preguntas para contar mejor historias</title>
		<link>https://onmedia.dw.com/spanish/?p=1667</link>
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		<pubDate>Tue, 31 May 2011 14:45:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Luna Bolivar]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[ [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://onmedia.dw.com/spanish/files/leeresblatt.jpg" rel="lightbox[1667]"><img class="alignleft size-full wp-image-1693" alt="" src="http://onmedia.dw.com/spanish/files/leeresblatt.jpg" width="300" height="200" /></a>Tom Huang es editor en <a href="http://www.dallasnews.com/"><em>The Dallas Morning News</em></a>, además de trabajar para el estadounidense <a href="http://www.poynter.org/">Instituto Poynter</a>, dedicado al futuro de los medios de comunicación, donde imparte ética periodística, diversidad y tareas de mando. A sus redactores los suele bombardear a preguntas, reconoce, por curiosidad y por convencimiento de que éstas son el mejor camino hacia una historia contada como es debido. La búsqueda de respuestas le puede sacar a un reportaje todo el jugo. Algunas de las cuestiones clave de esos interrogatorios nos las revela Huang en el siguiente texto:<span id="more-1667"></span></p>
<blockquote><p>Como editor, trato siempre de hacer buenas preguntas. Esto se debe a que soy una persona curiosa, con la mente repleta de frases que acaban en signo de interrogación.</p>
<p>Y también a que, como escribió en una ocasión mi compañero Roy Peter Clark, “los profesores y los editores les resultan realmente útiles a los escritores no cuando les dicen lo que tienen que hacer, sino cuando les consultan”.</p>
<p>No quiero decir con esto que nunca les haga sugerencias a mis redactores. Pero intento empezar planteando las dudas que le podrían surgir al lector. Les obligo a que piensen más detenidamente acerca del tema que tienen entre manos. Les animo que se atrevan con aproximaciones diferentes a la historia y nuevas formas de contarla.</p>
<p>Ya sabemos cuáles son las preguntas a las que los periodistas se esfuerzan por dar respuesta: suelen comenzar con “¿quién?”, “¿qué?”, “¿dónde?”, “¿cuándo?”, “¿por qué?” y “¿cómo?”.</p>
<p>Pero hay más. A continuación, algunas cosas que me gusta preguntarles a los redactores, por lo general inmediatamente después de que hayan empezado a investigar y justo antes de que se pongan a escribir.</p>
<p>Incluso si la entrega del reportaje apremia, intenta tomarte 10 minutos para dialogar sobre estas cuestiones. Echarle una mano al redactor en la recta final te puede ahorrar mucho tiempo a la hora de corregir.</p>
<p><strong>¿Cómo le contarías la historia a un amigo?</strong></p>
<p>Me gusta esta pregunta porque anima al redactor a buscarle las guindas al tema. Solemos ser buenos evaluando el valor informativo de una cuestión, pero no siempre ponderando el por qué debería interesarle al lector. Hacer que el escritor se imagine que le está contando la historia a un amigo ayuda a que medite sobre esto, y, además, le lleva a alejarse del jergón habitual y a darle al asunto un tono más de conversación.</p>
<p><strong>¿Qué título previo le pondrías al reportaje, aún sabiendo que éste no es inamovible?</strong></p>
<p>Ésta es una variante de la pregunta: “¿de qué va la historia realmente?”, reduciendo la premisa a cinco o seis palabras que le permitan al lector a distinguir el foco. En mi redacción, los reporteros y editores tienen que escribir titulares <em>web</em> previos y pequeños resúmenes acerca de los reportajes en los que están trabajando. Esto se debe en gran parte motivos de producción, pero genera el beneficio añadido de ayudarles a que integren en el proceso la esencia de la historia lo antes posible.</p>
<p><strong>¿Qué te ha sorprendido?</strong></p>
<p>Aunque odie reconocerlo, muchos textos periodísticos -la mayoría de ellos- están escritos precipitadamente. Preguntar por la “sorpresa” puede hacer que el redactor se quite por un momento la capa de periodista y se enfrente a los hechos que narra simplemente como un ser humano. ¿Quiénes han sido las personas más estrafalarias con las que te has encontrado? ¿Qué declaraciones han hecho que te pite el oído? ¿Qué no te esperabas? ¿Qué anécdotas y curiosidades tienes anotadas en tu cuaderno, que has dejado fuera del reportaje y tal vez podrías incluir?</p>
<p><strong>¿Para qué preguntas no has encontrado respuesta?</strong></p>
<p>A los periodistas nos cuesta reconocer que hay cosas que no sabemos, especialmente si se trata de algún gran evento. Muchas veces intentamos escribir dando rodeos. Es mejor ser claro y decir abiertamente para qué partes del tema seguimos sin tener explicación. Esto motiva al lector y al editor a elaborar una lista de cuestiones abiertas que pueden retomarse en reportajes posteriores.</p>
<p><strong>¿Cómo introducirías algo nuevo?</strong></p>
<p>Tus mejores reporteros quieren que los desafíes. La probabilidad, sobre todo si llevan tiempo en el negocio, de que ya hayan escrito otros reportajes de manera similar a como lo están haciendo ahora es alta. ¿Qué mejor manera de retarlos entonces que sugiriéndoles nuevas formas de aproximación a la historia? Puede ser por medio de palabras, pero también de videos, gráficos u otros elementos digitales. Esta pregunta contribuirá también a que los redactores se planteen la posibilidad de colaborar con sus compañeros visuales.</p>
<p><strong>¿Qué pizca de sabiduría puedes ofrecer?</strong></p>
<p>En mi opinión, los mejores reportajes no son sólo los que le cuentan al lector algo que no sabe, sino los que además conectan con él porque tocan un tema universal. Estos le aportan una “pizca de sabiduría” –una lección destacada que han aprendido las personas sobre las que escribimos- independientemente de que se trate de amor o lealtad, traición o resistencia. Para mí, esas son las historias más satisfactorias. Dotados de televisión por cable, ordenadores portátiles, tabletas y smartphones, nuestros lectores se encuentran perdidos en un mar de información. Están hambrientos de contexto y significado. La “pizca de sabiduría” es una de las cosas más importantes que les podemos dar.</p></blockquote>
<p><em>El texto original se publicó en la<a href="http://www.poynter.org/how-tos/newsgathering-storytelling/131491/6-questions-that-can-help-journalists-find-a-focus-tell-better-stories/"> página de Poynter<br />
</a></em><em></em></p>
<p>Traducción: <a href="https://twitter.com/lunabol" target="_blank">Luna Bolívar</a><br />
Foto: Foto Flickr CC BY-NC 2.0 <a href="http://www.flickr.com/photos/96dpi/3385126997/sizes/m/in/photostream/">96dpi</a></p>
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