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	<title>Offshore Leaks &#8211; Spanish</title>
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		<title>&#8220;Cuando los periodistas colaboran, surgen cosas muy reveladoras&#8221;</title>
		<link>https://onmedia.dw.com/spanish/?p=6467</link>
		<pubDate>Wed, 03 Jul 2013 20:06:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Luna Bolivar]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Caja de Herramientas]]></category>
		<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Periodismo de datos]]></category>
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		<description><![CDATA[ [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://onmedia.dw.com/spanish/files/GS1.jpg" rel="lightbox[6467]"><img class="alignleft size-full wp-image-6471" alt="" src="http://onmedia.dw.com/spanish/files/GS1.jpg" width="300" height="200" /></a>Los avances introducidos en el campo de la información hacen tambalear viejas premisas. De eso está convencida <a href="https://twitter.com/gianninasegnini" target="_blank">Giannina Segnini</a>, periodista de investigación del diario <em>La Nación</em> de Costa Rica.</p>
<p>El refrán &#8220;los árboles no dejan ver el bosque&#8221; ha perdido validez en la era del periodismo de datos, dice Segnini, una de las referencias mundiales en este ámbito. Hoy en día, existe una multitud de perspectivas desde las que enfrentar una investigación, sostuvo <a href="http://www.dw.com/society-and-transparency-is-modern-data-driven-journalism-a-big-leap-forward/a-16680871" target="_blank">durante el encuentro mediático Global Media Forum</a>, organizado por DW en Bonn. El &#8220;data journalism&#8221; facilita por un lado la asimilación del tema en toda su amplitud (bosque). Y, al mismo tiempo, permite considerar hasta el mínimo detalle (árboles).</p>
<p>Segnini amplió su equipo de investigación hace tres años para dar cabida en él a programadores. Desde entonces, el <a href="http://www.nacion.com/data/" target="_blank">análisis de bases de datos practicado en el rotativo</a> ha puesto en graves apuros a más de un personaje importante del país. Atención internacional le trajo al grupo su último trabajo, cuando a petición del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, por sus siglas en inglés) desarrolló una aplicación que ha tornado accesibles para el gran público los archivos del llamado caso <a href="http://offshoreleaks.icij.org/" target="_blank">Offshore Leaks</a>.</p>
<p>El ICIJ recibió un disco duro que contenía cerca de 2,5 millones de datos. Durante meses, 100 periodistas de 58 países estudiaron conjuntamente información que conducía a dudosos paraísos fiscales en todo el mundo. En la base de datos ahora publicada, los usuarios pueden visualizar las interrelaciones comerciales de más de 100.000 empresas fantasma, fundaciones y compañías que han operado al margen de las obligaciones con el fisco.</p>
<p>Esta tarea hizo que Segnini y sus compañeros se sintieran como restauradores, encargados de reconstruir una obra de arte dañada, <a href="http://www.icij.org/blog/2013/06/how-we-built-offshore-leaks-database" target="_blank">cuenta la periodista</a>. La base de datos se encontraba en completo desorden, muchos nombres se repetían, habían un sinfín de abreviaturas, errores ortográficos y cerca de 320 tablas a relacionar entre sí.<span id="more-6467"></span></p>
<p><strong>DW Akademie: Gianinna, el caso Offshore Leaks ha demostrado que un solo medio no basta para enfrentarse a los datos cuando estos llegan en cantidades ingentes, ¿se requiere más colaboración internacional en el periodismo?</strong></p>
<p><strong>Giannina Segnini:</strong> Totalmente. El ‘crossborder journalism’ es hoy más necesario que nunca. La economía se ha globalizado, el crimen organizado se ha globalizado, y también el periodismo debería globalizarse. Offshore Leaks demostró que si más de cincuenta equipos periodísticos trabajan juntos, pueden salir a la luz cosas muy reveladoras.</p>
<p><strong>Pero organizar ese trabajo conjunto seguramente no fue fácil…</strong></p>
<p>No, no lo fue. Coordinar el tiempo y el uso, el tratamiento diferente que se le dan a los datos de un lugar a otro, fue complicado. Pero funcionó y seguirá funcionando.</p>
<p><strong>Después de la experiencia, ¿qué cosas cree que podrían mejorarse?</strong></p>
<p>Necesitamos una plataforma que sea segura, a través de la cual periodistas de todo el mundo podamos compartir bases de datos. Ésa ha sido mi sugerencia a una serie de organizaciones internacionales. Algo así como una red social, como Facebook, pero a la que se puedan subir bases de datos y que me alerte si un colega en Sudáfrica o en cualquier otro rincón del planeta cuelga algo relevante para mi base de datos.</p>
<p><strong>¿Qué repercusión esperan que tenga la base de datos que han construido ustedes para Offshore Leaks?</strong></p>
<p>Con ella, los datos dejan de ser de uso exclusivo del periodista para formar parte del acervo colectivo. Decimos: ‘esto es lo que encontramos hasta el momento nosotros, los informadores’. Ahora todo el que quiera puede acceder a información y descubrir otros vínculos ocultos que probablemente no hemos visto.</p>
<p><a href="http://onmedia.dw.com/spanish/files/GS2.jpg" rel="lightbox[6467]"><img class=" wp-image-6475 alignnone" alt="" src="http://onmedia.dw.com/spanish/files/GS2.jpg" width="588" height="375" srcset="https://onmedia.dw.com/spanish/files/GS2.jpg 588w, https://onmedia.dw.com/spanish/files/GS2-300x191.jpg 300w" sizes="(max-width: 588px) 100vw, 588px" /></a></p>
<p><strong>La publicación del material, sin embargo, no está libre de controversia. Sobre todo la prensa alemana debate mucho el tema. Los compañeros del <em>Süddeutsche Zeitung</em>, uno de los periódicos que participó en la valoración de los datos, temen, por ejemplo, que las personas que aparecen en esos archivos puedan ser juzgadas antes de tiempo…</strong></p>
<p>Eso depende de la legislación de cada país y yo entiendo que en Alemania es muy restrictiva y que hay una cultura muy fuerte de protección de la privacidad. Los datos, sin embargo, no contienen información sensible. Lo único que puede leerse en ellos son referencias a compañías y sus representantes. Todo lo sensible lo eliminamos nosotros mismos. Habían números de pasaportes, números de cuentas bancarias&#8230; pero lo que quedó son cuestiones básicas que en casi todos lados son públicas.</p>
<p><strong>Offshore Leaks demostró igualmente que muchas veces los datos sólo pueden tratarse con ayuda de expertos informáticos, ¿significa eso que los periodistas van a tener que convertirse en programadores?</strong></p>
<p>Eso es algo que no se puede forzar. Lo primero es la actitud: cualquier periodista que realmente tenga ganas y empiece en esto puede poco a poco ir ampliando sus conocimientos. Aún así, hoy por hoy es totalmente necesario que haya al menos un desarrollador por cada diez redactores. El medio de comunicación que no se acoja a esto perderá la estela de los demás.</p>
<p><strong>A nivel internacional se está gestando una escena de desarrolladores muy interesante, ¿no sería ésa una buena fuente para nutrir a las redacciones?</strong></p>
<p>¡Por supuesto que es una buena fuente! Es imprescindible que el periodismo entre en contacto con ese otro mundo del que normalmente está tan separado. De la combinación de periodistas y programadores salen cosas increíbles y hay muchas iniciativas para unir a los dos grupos, como la de <a href="http://hackshackers.com/" target="_blank">Hacks/Hackers</a>, que junta a periodistas, diseñadores y programadores en mismo solo lugar, ¡genial!</p>
<p><strong>¿Pero cree que sus compañeros periodistas están realmente convencidos de la necesidad de que ese contacto se produzca?</strong></p>
<p>No todos. Por eso tenemos que trabajar con los que lo ven y les gusta. El primer paso es perder el miedo. Algunos colegas se sienten intimidados. Muchas veces, los desarrolladores me dicen cosas que no entiendo. Entonces les pido que me las expliquen. Así es como se trabaja en equipo. No se trata de que el periodista se convierta en programador, no creo que ése sea el camino correcto.</p>
<p><strong>¿Percibe que los lectores aprecian el trabajo que hacen?</strong></p>
<p>La simpleza es la magia. No creo en esas visualizaciones súper complejas. Los lectores no quieren eso. Nosotros buscamos la manera más simple de plasmar nuestras historias. Siempre ofrecemos la opción de descargar para los pocos que se entretienen haciendo sus propios cálculos y gráficos. Pero el público en general lo que espera es que le cuentes una historia. No quiere verse navegando sin guía por un mar de datos. Y para poder responder a esta demanda tenemos que saber analizar y filtrar lo importante. Es lo que el periodismo ha hecho siempre: darle a la gente la información que busca. Y es lo que tenemos que seguir haciendo.</p>
<p>Entrevista: <a href="https://twitter.com/online_simple" target="_blank">Steffen Leidel</a></p>
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		<title>Forenses informáticos para descifrar &#8220;Offshore Leaks&#8221;</title>
		<link>https://onmedia.dw.com/spanish/?p=5979</link>
		<pubDate>Fri, 12 Apr 2013 14:44:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Luna Bolivar]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Periodismo de datos]]></category>
		<category><![CDATA[datos abiertos]]></category>
		<category><![CDATA[Offshore Leaks]]></category>
		<category><![CDATA[periodismo de datos]]></category>
		<category><![CDATA[transparencia]]></category>

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		<description><![CDATA[ [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://onmedia.dw.com/spanish/files/OL11.jpg" rel="lightbox[5979]"><img class="alignleft size-full wp-image-5985" alt="" src="http://onmedia.dw.com/spanish/files/OL11.jpg" width="300" height="200" /></a>El <a href="http://www.icij.org" target="_blank">Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación con sede en Washington (ICIJ, por siglas en inglés)</a> recibió el año pasado de una fuente anónima 2,5 millones de documentos que describían los movimientos de capital de unos 130.000 presuntos evasores de impuestos de todo el mundo: oligarcas, vendedores de armas, especuladores financieros, personajes públicos, políticos, dueños de grandes fortunas… La montaña de datos hacía referencia además a 122.000 empresas fantasma y consorcios afincados en paraísos fiscales y contenía dos millones de correos electrónicos. En una acción sin precedentes, medios de comunicación de 46 países se unieron para analizar durante meses este material. En las pesquisas participó el diario alemán <em>Süddeutsche Zeitung</em>. El redactor Bastian Brinkmann nos describe cómo los expertos informáticos allanaron el camino para que los periodistas pudieran abrirse paso entre la ingente cantidad de información.<span id="more-5979"></span></p>
<blockquote><p><em>El principio fue analógico.</em> Por correo postal nos llegó el disco duro que contenía los archivos secretos del que ha pasado a llamarse <a href="http://www.icij.org/offshore" target="_blank">caso ‘Offshore Leaks’</a>. Nada más y nada menos que 260 gigabytes de información acerca de fideicomisos en paraísos fiscales, sobre el papel unas 500.000 ediciones de la Biblia. Toda una vida no hubiera bastado para leerlo. ¿Cómo estudiar semejante montaña de datos? Y, sobre todo, ¿cómo convertir en analizables los diferentes tipos de documentos que almacenaba la memoria? Fotografías, textos codificados, más de dos millones de E-mails. Antes de que la investigación periodística pudiera comenzar, se hacía necesario que forenses informáticos intervinieran en el asunto.</p>
<p>En volumen, ‘Offshore Leaks’ superaba 150 veces a la mayor publicación realizada por Wikileaks hasta el momento: la de los cables del Departamento de Estado, cuyo formato era aparte único y permitía un análisis estandarizado. En el disco duro, sin embargo, había de todo: datos bancarios, correos electrónicos, documentos de Word, documentos escaneados, cartas en PDF. Y muchos duplicados, como por ejemplo archivos adjuntos a un E-mail que fue después reenviado varias veces.</p>
<p>Pero no sólo la identificación de las copias implicaba una dificultad. El material guardado como imagen también complicaba especialmente la labor de los investigadores. Se trataba de pasaportes de los fundadores de empresas fantasma, que habían sido enviados por correo electrónico a los paraísos fiscales. O cartas impresas, firmadas y luego escaneadas, en las que el verdadero propietario daba órdenes a su testaferro. Para hacer legibles estos documentos fueron digitalizados en masa utilizando la técnica ROC, es decir, <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Reconocimiento_óptico_de_caracteres" target="_blank">Reconocimiento Óptico de Caracteres</a>, que convierte las fotos en texto.</p>
<p><a href="http://onmedia.dw.com/spanish/files/OL2.jpg" rel="lightbox[5979]"><img class="alignleft size-full wp-image-5987" alt="" src="http://onmedia.dw.com/spanish/files/OL2.jpg" width="588" height="331" srcset="https://onmedia.dw.com/spanish/files/OL2.jpg 588w, https://onmedia.dw.com/spanish/files/OL2-300x168.jpg 300w" sizes="(max-width: 588px) 100vw, 588px" /></a>Finalmente, se procedió a un registro sistemático de los datos para que los buscadores pudieran abrirse paso entre ellos. Y se logró con éxito. Fue posible recurrir a programas como <a href="http://www.dtsearch.com" target="_blank">dtSearch</a>, capaz de rastrear nombres entre 260 gigabytes. O <a href="http://www.nuix.com" target="_blank">Nuix</a>, que reconoce a partir de palabras clave aquellos documentos redactados en alemán. Esta herramienta además establece relaciones entre, por ejemplo, PDF adjuntos y la correspondencia por E-mail de varias personas durante un periodo determinado. La Comisión de la Bolsa de Valores de Estados Unidos usa Nuix para inspeccionar los millones de correos electrónicos que confisca a sociedades anónimas cuando sospecha un comportamiento ilegal.</p>
<p>Los programadores también consiguieron reconstruir los software de los dispensadores de servicios financieros implicados en ‘Offshore Leaks’, de manera que fue factible navegar por los registros como lo hacían sus empleados y dar respuesta a preguntas fundamentales: ¿quién está realmente tras la compañía? ¿Quiénes son sus socios? ¿Se ha procedido a pagos? ¿Quién se ha beneficiado? Sólo de este modo pudo descifrarse una trama desmesuradamente compleja. El “Süddeutsche Zeitung” le siguió la pista durante meses a los negocios del  celébre playboy, empresario y fotografo alemán Gunter Sachs, fallecido en 2011, tanto en la base de datos como sobre el terreno. Revelar con cierta claridad el funcionamiento de las finanzas del exmarido de Brigitte Bardot requirió un gran esfuerzo.</p>
<p><strong>Playboy en el paraíso fiscal</strong></p>
<p>El grosso de la labor técnica la asumieron especialistas en el análisis de datos como el alemán Sebastian Mondial, los británicos <a href="http://www.icij.org/journalists/duncan-campbell" target="_blank">Duncan Campbell</a> y Matthew Flower y los costarricenses <a href="http://www.colpin.ipys.org/participante/rigoberto-carvajal" target="_blank">Rigoberto Carvajal</a> y Matthew Caruana. Tras este primer paso, el ICIJ decidió hacer llegar el material a medios de comunicación de todo el mundo, ya que de lo contrario hubiera sido imposible evaluar los archivos. En Alemania se implicó al <a href="http://www.sueddeutsche.de/wirtschaft/summa-summarum-offshore-leaks-1.1643770" target="_blank"><em>Süddeutsche Zeitung</em></a> y a la emisora pública NDR, en Estados Unidos al <a href="http://www.washingtonpost.com/blogs/worldviews/wp/2013/04/05/offshore-world-2-5-million-leaked-files-reveal-stunning-extent-of-global-tax-havens/" target="_blank"><em>Washington Post</em></a>, en Francia a <a href="http://www.lemonde.fr/economie/video/2013/04/05/offshore-leaks-comment-le-monde-a-remonte-la-piste-d-elie-de-rothschild_3154792_3234.html?xtmc=offshore_leaks&amp;xtcr=10" target="_blank"><em>Le Monde</em></a>, en Gran Bretaña a <a href="http://www.guardian.co.uk/uk/2013/apr/03/offshore-secrets-offshore-tax-haven?INTCMP=SRCH" target="_blank"><em>Guardian</em></a>… En total, colaboraron en las indagaciones 86 colegas de 46 países.</p>
<p>Desde Estados Unidos, el ICIJ ejerció de coordinador. La organización pertenece al Center for Public Integrity de Washington y se sostiene con donaciones de fundaciones norteamericanas que apoyan el periodismo de datos.</p>
<p>El examen del disco duro ha revelado que contiene información sobre más de 122.000 fideicomisos localizados en lugares como las británicas Islas Vírgenes, las Islas Cook, Samoa, Hong Kong, Singapur, las Islas Caimán, Mauricio, Lauban o Malasia y las Seychelles. 12.000 intermediaros aparecen mencionados en los documentos. Y también unas 130.000 personas con sus respectivas direcciones en 170 países. Tras cada una de estas cifras se esconde una historia. El trabajo en torno a ‘Offshore Leaks’ todavía está lejos de haber concluido.</p></blockquote>
<p><em>Este artículo se publicó por primera vez en </em><a href="http://www.sueddeutsche.de/kolumne/werkstattbericht-zu-offshore-leaks-wie-computer-forensik-das-offshore-system-entschluesselte-1.1640079" target="_blank">Süddeutsche Zeitung</a><br />
Traducción: <a href="https://twitter.com/lunabol" target="_blank">Luna Bolívar</a></p>
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